viernes, 12 de febrero de 2016

Karma





Tocaste a mi puerta, tú

que me cerraste la tuya cuando más necesitaba

sin reparar en los jirones de mi piel ensangrentada

¡mira pues que paradoja!

tus heridas son más grandes que el cráter que asfixiaba mi existencia

más no he de hacer escarnio de tu pena, sigue andando

tal vez encuentres otros brazos que te quieran.



La cicatriz que miras en mi pecho es sólo un borde

me extirparon el dolor que atormentaba

ya no hay llanto, ni más nada

y el destello que ilumina mi mirada tiene nombre

no entusiasmes, no es el tuyo

es de alguien que comparte mis anhelos

en mi almohada.