¡Que no se muera la pluma! Foro de interacción en pro de la lectura, escritura y algo más.
martes, 3 de octubre de 2017
El viejo libro
Página 74...
Mensajes de sensaciones discordantes
Palabras escritas para dos amantes
Lágrimas en torrente cauteloso
Y una pluma que se aferra en un sollozo
¿Será que mi soneto desfallece?
Abrumado por la sombra del encono
Pues al verse sumergido en abandono
La incipiente claridad se desvanece
Mas el tintero se muestra irreverente
Insiste necio en componer algunos versos
Y en mil quinientos caracteres tiene presos
Los avatares de tus besos en mi mente..., seré paciente.
Roberto Soria - Iñaki
Imagen pública
viernes, 29 de septiembre de 2017
Desnuda
Desnuda
Sin el mínimo recato
Escuchando algún relato
O los versos de Neruda
Eso quiero hacer contigo...
Y es que yo no tengo duda
Que puedo darte mi abrigo
Yo quiero ser tu mujer
Tú quieres ser mi marido.
Roberto Soria - Iñaki
Microcuentos
Imagen de United Artists
Tres minutos

Te pido tiempo
Nada que consiga importunar
Tan sólo son tres minutos
Para sentir tu mirar
Sólo es tiempo
Eterno por ser la espera
Para escuchar de tu boca
Que no soy una quimera
Tres minutos
Sólo eso
Para decir en un beso
Que me faltan las palabras
Y que mis noches son largas
Porque cuando miro al cielo
La estrella del desconsuelo
Me pide que no te vayas
La despedida se acerca
Lo dice tu corazón
Y aunque no tiene razón
Acepto su cruel castigo
Mas si quieres ser mi amigo
En lugar de ser mi amante
Te pido esos tres minutos
Para morirme al instante
Roberto Soria - Iñaki
Imagen de United Artists
jueves, 28 de septiembre de 2017
La Soledad, es perra
Camina sola, entre toneladas de concreto mudo, bajo las farolas que intentan disipar la oscuridad de su penumbra. Acomoda su melena, mientras el carmín que colocó en sus labios luce intenso. Sus ojos negros contrastan con la blancura casi albina de la piel que cubre a la perfección su esbelto cuerpo.
La media noche la abraza. Su andar es acompasado, como si quisiera taladrar la acera con la punta milimétrica de sus tacones. En el hombro derecho descansan las correas de su bolso de marca prestigiada, adornado con una serie de detalles en charol con grecas que lo hacen lucir bastante caro. El viento sopla helado, pero el abrigo que la cubre pareciera no inmutarse por el clima.
Continúa caminando, como si a cada paso sus torneadas piernas se alimentaran con los metros recorridos. De repente, un pequeño perro se aparece en su camino. La mira emocionado no obstante el mantenerse como pegado al suelo, hecho una bola por la temperatura que se ostenta despiadada. —Hola, pequeñín, no tengas miedo que no pienso lastimarte. ¿Qué haces aquí, acaso te han corrido de la casa?—. Le dice mientras el canino levanta un poco la cabeza para poder olfatearla…
Ella lo acaricia y el perrito se levanta, como impulsado por un resorte, como si fuera su ama…, le baila, incluso le emite sonidos como para conquistarla. —¡Olé, pequeño!, hasta parece que fuiste entrenado para dar los brincos. Pero nada, que no pienso llevarte conmigo. Con trabajos cargo mis cansados huesos, además, en el piso donde vivo no permiten animales.
El perrito pareciera entender lo que le ha dicho…, chilla al tiempo que regresa a su resguardo con la cola entre las patas. La mujer se acerca, se arrodilla, y en voz baja le revela la decisión que ha tomado. —Jolines, tío, pero si a mí no me gustan los perros. Además, lo único que me acompaña es mi sombra y ya estoy acostumbrada. Pero bueno, anda, vamos, ya veremos lo que le invento a la dueña del edificio en donde vivo—. El canino lamió la mano de la mujer que recién se levantaba, fue entonces que la mujer notó la correa que apenas se miraba entre lo espeso del pelaje del canino abandonado. De la hebilla de la correa pendía una pequeña placa confeccionada en aluminio que decía: «Busco alma solitaria, ¿mi nombre? “Soledad”, y tú, ¿cómo te llamas?».
Confesiones
Sin un verso
En compañía de la flama de una vela
Cuyo calor me dice que consuela
La ausencia gélida del dulce amargo de sus besos
En compañía de la flama de una vela
Cuyo calor me dice que consuela
La ausencia gélida del dulce amargo de sus besos
Sólo rezos
Palabras vanas afiladas como dagas
Que hacen pedazos las caricias que me dabas
Entre el murmullo palpitante de embeleso
Palabras vanas afiladas como dagas
Que hacen pedazos las caricias que me dabas
Entre el murmullo palpitante de embeleso
Y lo confieso
Me siento preso en una jaula inexistente
Con los recuerdos de una noche impertinente
Que se llevó los sentimientos que profeso
Me siento preso en una jaula inexistente
Con los recuerdos de una noche impertinente
Que se llevó los sentimientos que profeso
Diré tres cosas
En la primera, la segunda y la tercera
Será más fácil abrazarme a una quimera
Que a sucumbir a las espinas de las rosas
En la primera, la segunda y la tercera
Será más fácil abrazarme a una quimera
Que a sucumbir a las espinas de las rosas
Roberto Soria - Iñaki
Imagen de United Artists
Imagen de United Artists
lunes, 25 de septiembre de 2017
Sin cuadratura
Melodía sin cuadratura
Almas invitadas por la suerte
Sin saber que en el duelo con la muerte
Se escuchará el adiós sin sepultura
Roberto Soria - Iñaki
Imagen de United Artists
Deja que bese tus años
Deja mujer
Que me enlace a tus arrugas
A los pliegues de tu piel
Y al borde de tu cintura
¡No me importa tu pasado!
Ni lo blanco del cabello
Después de todo el pecado
Hace nuestro idilio bello
Si los años que te visten
Descansaran en mi almohada
Recorrería con mis besos
El calor de tu mirada
Y te diría que te quiero
Como nadie te ha querido
Y me perdería en tus brazos...
Hasta quedarme dormido
Roberto Soria - Iñaki
Imagen de United Artists
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