lunes, 4 de julio de 2016

La niña de los secretos


Me quedé con la niña en el recuerdo,
aquella de la trenza y grandes ojos,
la que quiso volar sobre la nubes
sin reparar que lloraría por los abrojos.

No apresures, le dije muchas veces,
llegarán tus momentos por sí solos,
más te advierto, ten cuidado con los lobos
porque pueden destrozarte con sus dientes.

Te lo digo por tu bien, no habrás la boca
para lanzar improperios sin sustento,
porque el de enfrente puede derribar tu historia
con argumentos que te dejen sin aliento.

No confundas la traición con valentía
son dos cosas diferentes por completo,
pues quien clava su puñal sobre la espalda
no merece que le traten con respeto.

Marcha digna si la culpa no te embarga
que tus pasos te conduzcan a la gloria,
más si guardas un pecado en tu memoria
es mejor que no comiences otro reto.

No pretendas desafiar a tu oponente
sin tener una estrategia precautoria,
pues el duelo puede ser cruento y doliente
que la muerte se saldría con la victoria.

Y si buscas indulgencia, habla claro
que la pena no se oponga a tus deseos,
la humildad es lo mejor en estos casos
y al final la que se lleva los trofeos.


Roberto Soria - Iñaki