viernes, 12 de febrero de 2016

JIM, maestro, amigo.



Jorge Ignacio Maldonado Cisneros




El silencio de la muerte







Me despertó el color de la noche turbulenta

y al experimentar lo espeso de su negrura cruda

extendí los brazos en un acto de ternura

hasta perderme en su profundidad inmensa.



Luego entonces la pasión alborotada

asió mis manos en un acto de cordura

le bisbiseo a mi angustia con palabras de dulzura

que le tomara ardiente como el tigre a su presa.



Heme aquí, me dijo complacida

soy la sombra del amor que te atormenta

y aunque es cruenta la batalla sostenida

vengo a ti para entregarme pura.



El silencio fue testigo del hartazgo

ni siquiera reparamos en el tiempo

un suspiro nos llenó una copa

para bebernos el placer a ritmo lento.



No había freno para detener la inercia

ni reclamos para aminorar el fuego

sólo sé que me perdí en la anchura

del torbellino ardiente que acompañaba al ego.



Enajenado por la sensación descrita

la llevé hasta el centro del universo encima

y en el fulgor de las estrellas, preso

me refugié en su plexo para sentirle viva.



Más una voz interrumpió mi sueño

me dijo, ¡iluso que abusaste de tu suerte!

no tengas miedo y quédate a mi lado

oye el silencio que trajo para ti la muerte.



 Roberto Soria - Iñaki

La amistad







Karma





Tocaste a mi puerta, tú

que me cerraste la tuya cuando más necesitaba

sin reparar en los jirones de mi piel ensangrentada

¡mira pues que paradoja!

tus heridas son más grandes que el cráter que asfixiaba mi existencia

más no he de hacer escarnio de tu pena, sigue andando

tal vez encuentres otros brazos que te quieran.



La cicatriz que miras en mi pecho es sólo un borde

me extirparon el dolor que atormentaba

ya no hay llanto, ni más nada

y el destello que ilumina mi mirada tiene nombre

no entusiasmes, no es el tuyo

es de alguien que comparte mis anhelos

en mi almohada.


Añagaza






Le grité un reclamo al cielo por las vicisitudes de mi vida

y éste me respondió con el viento entristecido.



No soy culpable de tu ignorancia

mucho menos de tu demencia fallida

a lo largo de tu andar te brindé oportunidades

tantas como la hierba silvestre que tapiza los trigales

y qué hiciste; ¡derrochaste!,

no supiste aquilatar las semillas que tus pies pulverizaron.



No obstante lo acontecido no debes preocuparte

te concedo lo que te resta de vida para que retomes el camino

pongo a tu disposición lo que la naturaleza otorga

puedes saciarte en exceso de las maravillas de este mundo

no te limites, toma lo que puedas hasta apaciguar tu ego

la responsabilidad de la administración es toda tuya

y la próxima vez que apeles piensa

si tus manos están vacías

no ha sido por culpa mía.



Ojos de gato





Una historia en donde los protagonistas generan un entorno envolvente que muestra la complejidad de una relación en pareja, cuyas diferencias terminan provocando un caos existencial. Cómo conocer a la persona amada si no somos capaces de conocernos a nosotros mismos, cómo romper los paradigmas que encaminan al cataclismo gracias a la falta de compromiso, de valores. Hay personas que dan todo por el ser querido, pero también existen quienes fincan sus expectativas en promesas sin fundamento, en engaños, en mentiras.

Esta retrospectiva le presenta al lector un análisis reflexivo del riesgo que conlleva el confiar en quien no se debe, narrativa basada en hechos reales. Toda relación tiene sus bemoles, un porcentaje importante termina ríspido, incluso con tintes dramáticos que contemplan la muerte como una solución. Basta con mirar las estadísticas de divorcio que existen hoy en día, o las relativas de quienes se encargan de estudiar lo conductual, esos que determinan que el amor tiene un periodo de duración muy corto.

Pero la vida no se detiene, sigue su curso inexorable para dar cabida a nuevas experiencias, a cambios radicales que marcan las tendencias. Para ciertos segmentos demoledores, para otros libertadores. Mientras hay quienes buscan rescatar los preceptos extraviados otros se ocupan por adaptarse rápido a las demandas de un mundo banal.

Falta mucho trecho por recorrer para que el grueso de la humanidad logre alcanzar la madurez adecuada que permita finiquitar una relación en los mejores términos, no sólo amorosa, también las concernientes a la amistad, los negocios, las profesionales y, en general, todo aquello que afecte el flujo armónico de la sana convivencia.

La distancia ente la cordura y la locura pareciera ser abismal, pero a veces resulta tan milimétrica que un acontecimiento incontrolable puede ubicar a la razón en un viaje sin retorno.

jueves, 11 de febrero de 2016

Luciérnaga


Buena comparación por la analogía que representa. En el viaje inexorable dentro del tiempo se habla, se escribe y se debate el inexpugnable tema de la violencia de género, desde la creación de la humanidad la mujer ha tenido, tiene y tendrá un rol estelar todo gracias a la perfección  de su arquitectura, de lo fino y delicado de esa energía que posee, la cual de manera paradójica emana en los momentos cruciales transformando su fragilidad en un torbellino poderoso que arrasa las adversidades y es capaz de dar vida sin importar el dolor o sufrimiento que la labor demande.

Luciérnaga, un libro que narra la historia de una adolescente qué, como muchas es víctima de las circunstancias, del error y el acierto mal combinados, de sistemas judiciales mal administrados y, de enfermos mentales que anteponen sus mezquinos intereses a los valores universales. Lo impactante del caso es la ausencia de estupor, hablo de la trata de personas, del comercio más aberrante que lacera y extermina cualquier forma de vida, de razonamiento. Ya ni siquiera genera duda cuando se señala la posibilidad de que las instancias encargadas de preservar los derechos humanos estén involucradas, y no sólo como espectadores, sino formando parte activa de la proliferación y fortalecimiento de tan añeja actividad delictiva.

Justificaciones para cometer ilícitos existen muchas, tan trilladas que han logrado convertirse en un cliché, argumento que pretende minimizar la dimensión del daño aprovechando los recovecos que deja una legislación ambivalente.

Los años pasan y el único cambio logrado en el fenómeno de la esclavitud es la modificación del término, abusos que lejos de ser erradicados se diversifican para dar paso a nuevas atrocidades lucrativas. El esquema mediático muestra y hasta ostenta artículos diversos de tales acontecimientos, denuncias abiertas, gritos clamando justicia que se pierden en el horizonte infinito de la impunidad, ahogándose en la ignominia y la desesperanza, escuchando promesas demagógicas que sólo disfrazan la ineptitud y negligencia de quienes en teoría están obligados a salvaguardar la integridad de las personas.

Y aquí estamos, observando estadísticas armadas con amaño, con mentiras, maquillando la verdad que aflora en cada comunidad, en cada esquina.

La alternativa ante la desconfianza que genera la corrupción y burocracia es clara, la de valerse por sí mismos ¿Actos contrarios a la razón?, sin duda, pero necesarios ante la pasividad y falta de atención de quienes permanecen impávidos ante el genocidio que avasalla sin límites a una sociedad tan lastimada.

La protagonista de la historia en este manuscrito deja un legado valioso derivado de su intrínseca experiencia, vale la pena conocer los hechos, la re-ingeniería conductual es imperativa para evitar un cataclismo, no todo estriba en una simple sentencia, Pitágoras decía; Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.



Roberto Soria - Iñaki



Hasta la próxima

Lectura recomendada