lunes, 12 de junio de 2017

A tanto olvido





No, no utilices las palabras; esas…
que asesinan mis oídos,
desesperados por el frío de tu ausencia
y que mantiene por completo huraños, mis sentidos.


No, tampoco te refugies en mensajes
esos textos que acostumbras por las noches
para disfrazar el olvido de promesas incumplidas,
muchas veces por tu mano… enterradas vivas.


Tengo madurez para aceptar el vencimiento,
¡y no pretendo compasión, debo advertirte!
mucho menos si se trata de la tuya,
porque no quiero compararla con tus besos


¡Sí!, con esos tus labios traviesos
que también me dedicaron versos,
¡que me hicieron concebir que el alma mía!
no era mía… sino tuya.


Las mentiras, no las uses,
que no combinan con el brillo de tus ojos;
si lo haces, yo lo sé, se empañarían,
distorsionando los reflejos del amor que me tenías


Ahora… puedes irte, te deseo felicidad
sí, por el resto de tus días,
si llegaras a mirarte ante el espejo en soledad, no digas nada
que el reflejo te dirá… que me querías.


Roberto Soria - Iñaki