jueves, 26 de mayo de 2016

Libros que muerden

Existen libros que se identifican con las personas y viceversa, pareciera que están hechos el uno para el otro sin importar la diversidad de historias, drama, suspenso, y por qué no, algunas de terror.

No obstante y por inverosímil que parezca las que más me han sorprendido son las de ficción, exponentes de los relatos más absurdos, pero que contra pronóstico muchas veces se convierten en realidad.

Llama poderosamente mi atención un tema en particular, el concerniente a los relatos biográficos, esos que detallan con precisión la conducta de algunos individuos en un entorno específico.

Los amantes de la pluma que suelen escribir sobre el particular dedican tiempo de calidad para conocer, comprender y sustentar la narrativa, algunos se sumergen en el escenario, formando parte del elenco que da vida al manuscrito.

No obstante, los protagonistas o antagonistas llegan a perderse en un universo megalómano que los hace resistirse en aceptar la realidad. el libro termina convirtiéndose en el espejo que refleja lo que más odian de sí mismos.

Luchan, sufren, lloran y se frustran ante la radiografía que les muestra la realidad de su existencia. Muchos casos de neurosis se ventilan de manera cruda, el desenlace llega a tomar tintes trágicos, desde la demencia y hasta el suicidio.

Leer es apasionante, los mensajes delineados a lo largo de un relato son tesoros invaluables, pero cuidado, porque la pasión desbordada puede transportar al lector en un viaje sin regreso.


Roberto Soria - Iñaki