viernes, 22 de abril de 2016

El cambio de uno mismo

Cuántas veces descargamos las penas en el alma, la razón es lo de menos, el punto es que saturamos de dolor el organismo y cuando ya no podemos controlar la presión explotamos en contra de quien tenemos más cerca.

Es bueno darle el valor real a cada cosa, dimensionar bien las consecuencias de nuestra frustración y, tal vez lo más importante, pensar bien antes de generar situaciones que nos alejen de nuestros seres queridos.

Hoy en día le dedicamos tiempo a todo y a todos menos a nosotros mismos, todo radica en la mente, incluido el tiempo, ¿pretextos para lograr esa cita consigo mismo? Hay muchas, una tarde a solas acompañado de tu bebida favorita, quizá en un parque, tu jardín, o simplemente en el patio de tu casa, permitiendo que tu mirada se extravíe en el horizonte, escuchando esa voz interior que te reclama, conciliando tu yo interno, dispuesto a otorgarte el perdón tan necesario.

La vida es una, en realidad cómo queremos que sea, a lo largo de la misma cambiamos a menudo el proceso, lo convertimos en una montaña rusa cuyas pendientes pronunciadas nos provocan un vértigo asfixiante, y cuando nos volvemos viejos queremos cambiar el curso, pero se hizo tarde.

No esperemos a que la vida nos demande un cambio estructural y conductual, es mejor iniciar de manera predictiva y preventiva la confección del atuendo que usaremos para cuando los cambios lleguen, para ser feliz consigo mismo, para hacer felices a quienes nos aman.


Hasta pronto.


Roberto Soria - Iñaki