viernes, 12 de febrero de 2016

No te lleves mi vida

No te manches con mi pena
deja la daga sobre aquella mesa
no hace falta que apuñales
mi dignidad ya casi muerta.

Anda, sírveme una copa pero rómpele los bordes
quiero que mis labios lloren al contacto
para que mi sangre se mezcle con el vino               
en singular ritual de despedida.

Ven
acaricia mis sueños antes de marcharte
toma la frazada que cubrió nuestros decretos
para que borres las huellas de tus pasos.

Pero no apagues la luz
quiero embelesarme y registrar en mi mente los recuerdos
y cuando te vayas no cierres la puerta, permite que la estela de tu aroma
se encargue de retardar la llegada de la angustia.

No te lleves mis caricias
tampoco la silla
deja que descansen mis suspiros entibiando su respaldo
para recibir ansioso la llegado de otros besos.

Déjame la almohada
quiero platicar con ella de los sueños que tuvimos
no te compadezcas
aquí no pasa nada.

Cuando cruces esa puerta
mi corazón gritara desesperado que te quedes
pero no lo escuches
deja que las sombras de la soledad lo envuelvan.

Y el libro que se quede
mi pluma sin dudar lo extrañaría
aún quedan páginas en blanco
para ser llenadas con la historia de mi vida.

Adjudícate el florero
las rosas siguen tibias
pero no te lleves mis lamentos
no te lleves mi vida.



Roberto Soria - Iñaki